martes, 6 de marzo de 2012

El maniqui del vestido rosa

Según cuenta la leyenda en una hermosa casona de San Telmo, vivía una familia muy adinerada, perteneciente a la clase social que en la época de la fiebre amarilla, para escapar de las garras de la muerte huyeron hacia el norte, en lo que hoy es V. López, Olivos, San Isidro.
Rosita de los milagros Álvarez Ochoa era la hija menor de un prolífico matrimonio que tuvo  8 hijos de los cuales solo dos eran varones.
La madre falleció durante el parto de su hija Rosa. Don Juan, su padre ya no volvió a casarse y como se acostumbraba en esos años, el padre decidía la suerte matrimonial o laboral de sus hijos.
Por esto uno de los hijos varones heredo el negocio de su padre y el otro estudió de abogado.
La hijas también como de costumbre fueron aleccionadas para ser esposas y madres salvo Rosa de los Milagros.
El destino marcado por su padre fue el de su inclusión como monja de clausura en las carmelitas descalzas. Tal vez como un sórdido reproche por la muerte de su esposa o simplemente para que esta tuviera a alguien que desde mas cerca rezara a Dios por su eterno descanso.
Pero aunque obediente, Rosa se enamoró perdidamente de un payador que luego de verla en Misa de once y seguirla a sigilosa distancia ya que iba a acompañada por su negra sirvienta, vio donde vivía.
Una noche de luna llena el payador llego hasta su casa y frente a la ventana de su amor y aún sin saber su nombre le dedico las más hermosas de sus estrofas. Rosita, que primero quedó sorprendida y asustada, abrió su corazón y se enamoró perdidamente del payador.
Corría el año 1853, ya había caído Don Juan Manuel y el payador antiguo soldado del Brigadier General, cayo en desgracia.
Don Juan, padre de Rosa, escucho también el canto del gaucho y montó en cólera. Sin perder tiempo apresuró el ingreso de su hija al convento y denunció a Nicanor, el payador mazorquero.
Las autoridades, lo prendieron en su rancho en las orillas de la ciudad allá por Barracas al sur y lo llevaron preso para después fusilarlo. Rosa, a través de Manuela, la sirvienta se entera del hecho y al no poder soportarlo se quita la vida.
Esto causa el derrumbe de la familia, Don Juan, fallece dos años mas tarde y como dijimos al principio con la llegada de la epidemia de fiebre amarilla la casona queda deshabitada.
A finales del siglo XX la casona es restaurada y convertida en galería de arte y venta de antigüedades pero según rumores, un maniquí  con vestido rosa, todas las noches de luna llena aparece misteriosamente junto a la venta en la que el payador cantara su canción a Rosa de los Milagros.
A este ya de por si misterio le podemos agregar el siguiente interrogante, ¿ porque el maniqui usa un vestido de la década de 1920 o 1930 en lugar de un vestido de su época?.
Como dijera la famosa frase de una conocida serie del los 60 :.Hay ocho millones de historias en la ciudad desnuda y ésta ha sido una de ellas .
                                                                                                                                  Edgardo R Ieraci

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